5. La planificación de clases
- María Dönges

- 20 may 2018
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 26 may 2018

Otro post más y esta vez toca hablar de la planificación de clases en cuanto al contenido de curso que los profesores deciden. Esto es como un plan docente donde constan los objetivos que se necesitan conseguir y el camino para alcanzar dichos objetivos.
En primer lugar, nos encontramos con la programación por objetivos. Esta se basa en 3 características principales:
Dividir cada unidad en pequeñas sub-unidades
Formular cada objetivo según las necesidades de los aprendices
Describir conductas empíricas que se manifiestan externamente
Sin embargo, este tipo de programación ha recibido críticas ya no solo por ser difícil de determinar los objetivos según las necesidades del alumno, sino por la ardua tarea que es llegar a alcanzar estos objetivos ya que muchas veces se planea la organización según el plan docente, pero en la realidad los alumnos tienen un nivel mucho al inferiorior al esperado.
A raíz de esto, surgió la llamada taxonomía de Bloom, creada por Benjamin Bloom. Este es un tipo de programación por objetivos que clasifica los objetivos de la enseñanza en 3 dominios:
Cognitivo
Afectivo
Psicomotriz
El dominio cognitivo lo dividió en seis niveles distintos (desde el reconocimiento de un ítem hasta la evaluación), los cuales dependen del dominio de los anteriores. En la siguiente imagen podéis ver un ejemplo más representativo de lo que he explicado anteriormente. En este caso, se ve en forma de triángulo, de abajo siendo el más básico de todos, y hacía arriba aumenta el nivel.

Puedo ver reflejado parte de esta organización en algunas de mis clases de catalán y castellano. La taxonomía de Bloom va ligada a una serie de verbos determinados como identificar, asociar, relacionar, calcular, clasificar, valorar, etc. Y muchos ejercicios presentes en los libros de textos contenían en los enunciados palabras de este tipo.


En las fotografías de arriba, por ejemplo hay ejercicios del tipo “relaciona las abreviaturas de la columna izquierda con su significado en la columna derecha” cuyo objetivo es comprobar si realmente se han entendido los conceptos mediante la relación entre ellos, o “col·loca els dígrafs a l’etiqueta corresponent” cuyo objetivo es diferenciar entre los dígrafos separables silábicamente y los que no lo son.
Este tipo de organización me parece una buena idea porque se aumenta la complejidad progresivamente, aunque tengo la sensación de que los profesores se saltan muchos de estos niveles básicos y pasan directamente a los más complejos. No es una crítica, ni una queja, simplemente es un hecho y en cierta manera lo entiendo, ya que sería necesario mucho más tiempo del que disponemos para llevar a cabo una clase organizada de esta manera.
Como a todo lo que se propone, surgieron más críticas: por un lado, se encontraba mucha dificultad a la hora distinguir entre los distintos niveles de la taxonomía de Bloom y se centraba más en la eficacia y evaluar objetivamente. Por otro lado, se enfatiza demasiado la adquisición de contenidos y las destrezas cognitivas.
Volviendo al tema principal, el segundo tipo de organización que podemos encontrar es la progresión de aprendizaje en clase. Como bien indica el nombre, la organización se basa tres etapas: presentar el ítem, realizar actividades controladas y para finalizar, actividades abiertas. En este sentido, mis clases de inglés de la escuela/instituto se han basado en esta organización. Al principio, siempre se nos presentaban ejercicios o preguntas para prepararnos con lo que íbamos a hacer ese día a modo de “warm-up”. De hecho, al principio de cada unidad había un cuadro del tipo “antes de empezar…” con preguntas.


Una vez aprendida la teoría, hacíamos prácticas mecánicas que consistían en ejercicios tipo fill-in-the-blank, pero siempre trabajábamos individualmente con el textbook y studentbook. En cuanto a las prácticas controladas y prácticas abiertas, solamente las he experimentado en las clases de inglés de mi academia, ya que hacemos actividades comunicativas en grupo y combinamos más de un ítem a la vez en los ejercicios para comprobar que los elementos de una lengua no están todos separados y tienen límites, sino que están interrelacionados.
En último lugar, está la organización según el trabajo basado en proyectos. También tiene otros nombres como trabajo basado en tareas, trabajo por proyectos… ¿A alguien le suena “Estudi de Casos” o “Aprenentatge Basat en Problemes (ABP)”? Pues eso mismo. Este tipo de organización de clases la he experimentado sobretodo en la universidad con varias asignaturas y la verdad es que tengo sentimientos encontrados. Por un lado, me parece muy buena idea el hecho de fomentar el hacernos pensar, sin dárnoslo todo masticado, ya que de esta manera buscamos nosotros mismos los recursos y aprendemos no solo la teoría relacionada con el tema, sino a trabajar por nuestra cuenta y a sacarnos las castañas del fuego. Por otro lado, este tipo de organización de clases ocupa muchísimo tiempo y es un agobio cuando se acumulan 4 trabajos de 4 asignaturas distintas, ya lo que al final interesa no es aprender, sino presentar el trabajo a tiempo.

La mayoría de mi vida escolarizada he tenido que trabajar de manera individual pero todo eso cambió en la universidad. Aquí son firmes creyentes del “team work makes the dream work” ya que el 90% de clases trabajan así. Al principio esta idea no me gustaba ya que costaba encontrar el equilibrio en el grupo y esto de “trabajo en grupo” acababa convirtiéndose en un “tres personas miran y una saca el trabajo adelante”.
Al final, he acabado identificando las personas con las que mejor trabajo así que acostumbro a moverme por el mismo círculo de gente.
Todavía quedan otras dos últimas métodos para planificar las clases: el método deductivo y el inductivo. El primero se caracteriza por explicar la norma, dar ejemplos específicos, realizar ejercicios para aplicar la norma explicada y, por último, evaluación. El segundo, por presentar ejemplos en un contexto real, buscar y analizar las regularidades, formular entonces la regla o norma, identificar las excepciones y, de nuevo, la evaluación. Trasladando estos métodos a mi experiencia, mis clases tanto de catalán como castellano en el instituto han seguido un método deductivo, ya que era más común aprender primero la teoría (normas y excepciones) anotando todo lo que decía el profesor, ver ejemplos, hacer ejercicios prácticos y luego examen.


Este post ha sido muy interesante escribirlo, ya que desconocía totalmente los tipos de planificación existentes y he aprendido algo que en un futuro podré utilizar. Conocía la metodología de enseñanza basada en proyectos, pero no había caído hasta ahora que, obviamente, para seguir esta metodología, detrás tiene que haber una planificación acorde.




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