top of page

3. Avanzando entre lenguas

En el ámbito de la educación, cada maestrillo tiene su librillo —y nunca mejor dicho—. En el trayecto de mi vida escolar he tenido muchísimos profesores, cada uno con su particular manera de ver la enseñanza. En este post, os contaré un poco de qué manera me daban clase mis profesores de lenguas.

En primer lugar, cursé primaria en el maravilloso C.E.I.P. Àngel Guimerà de Sant Andreu de la Barca. Ahí, las únicas lenguas que estudié fueron catalán, castellano e inglés.

Mi profesora de inglés, recuerdo que en ocasiones utilizaba el método de respuesta física total, ya que nos ponía canciones para aprender vocabulario y bailar según lo que dijera la canción. Yo en esos tiempos me lo pasaba genial, por supuesto. Eran 10 minutos en los que dejábamos de centrarnos en tanta teoría y hacíamos cosas distintas. Aunque yo pensara que no estaba aprendiendo nada, con la diversión se quedaba la cancioncita quedaba en un rincón de mi cabeza en la cabeza. Un claro ejemplo es la siguiente canción, que probablemente todos hayamos aprendido:

Cabe decir que el método predominante era una mezcla entre el audio-lingue y el oral and situational approach. En esas clases realizábamos ejercicios de repetición, reformulación, sustitución, etc. de estructuras gramaticales. Tiene sentido que utilizásemos estos métodos, ya que están vinculados al estructuralismo y conductismo y como explique en el post anterior, a mi profesora Mari Àngels le encantaba hacer competiciones entre las clases A, B y C.

En el instituto, tuve la suerte de encontrarme a un profesor que utilizaba el método directo. Dejó de lado los libros de texto y nos hizo imprimir un dossier con miles de fichas y numerar a mano todas las páginas. Estaban ordenadas en temática de fácil a difícil, y daba importancia al habla. Pese a tener un nombre de lo más español (Sergio de la Concepción) era un chico blanco como la nieve y muy pelirrojo, con un acento americano súper marcado, y su hobby era hacernos repetir sonidos, palabras y frases hasta articular correctamente.

Sin embargo, como también he contado en el otro post, la materia que se impartía era poco “desafiante” para mí, ya que lo encontraba todo muy fácil. Así que intentaba personalizar un poco las clases para sacar el mayor provecho personal posible.

Dado que no estudié ni latín ni griego en el instituto (hice bachillerato de ciencias), nunca me han dado clase utilizando el método gramática-traducción. Con solo leer el nombre, ya es bastante evidente saber que el método basa la enseñanza de una segunda lengua en el análisis detallado de las reglas gramaticales y sus excepciones para luego aplicar los conocimientos adquiridos a la traducción de oraciones y textos.

Lamentablemente, no he sido partícipe de clases que utilizasen suggestopedia, AICLE o Community Language Learning. Por lo tanto, no puedo comparar estos métodos humanistas.

En mi academia de inglés, se suele utilizar más el communicative approach. Los profesores son nativos —o casi nativos, ya que han vivido allí muchísimos años— y el número de alumnos es reducido. La única lengua hablada es el inglés y en la clase de speaking se fomenta mucho la comunicación oral entre alumnos y profesor. Todos estamos sentados de manera que formamos un rectángulo para así facilitar el contacto visual entre nosotros. Creo que esta es la mejor manera de aprender una lengua, con el contacto oral y relacionándonos unos con los otros.

Aunque bien, lo ideal para aprender una lengua es en mi opinión la inmersión lingüística. En segundo año de universidad tuve la oportunidad de irme a Portland, en Estados Unidos, y debo decir que aprendí muchísimo. Una cosa es la gramática y el vocabulario que aprendemos en clase, pero una vez salí de esa “pequeña burbuja”, me di cuenta que la gente no habla tan claro como las grabaciones de speaking que nos ponían en clase, y que el vocabulario por supuesto es mucho mayor de lo que había aprendido. Fue una experiencia que me ayudó a aprender cosas que en una clase nunca me enseñarían.

Como conclusión, saco que hay que adaptarse a la situación con el modelo —o modelos— que más se adapten para satisfacer las necesidades de los estudiantes. Hay días que estamos más receptivos a una redacción, otros días en cambio no queremos hacer nada. No hay que centrarse en un solo aspecto de la lengua sino que hay que intentar, al menos, tener suficiente competencia comunicarse sin problema; y seamos sinceros, ¿cómo vamos a preguntar a un extranjero direcciones para llegar a X sitio si no sabemos ni tan siquiera construir la oración?

© 2023 por María Dönges. Creado con Wix.com

  • Grey Facebook Icon
  • Grey Twitter Icon
  • Grey Google+ Icon
  • Grey YouTube Icon
  • Grey Pinterest Icon
  • Grey Instagram Icon
bottom of page