9. Últimas reflexiones
¡AL FIN! ¡¡Ya hemos llegado a final de curso!! Y por este motivo, el post de hoy será un poco diferente, ya que me gustaría hacer una pequeña reflexión. Como bien sabéis, esta asignatura forma parte de la asignatura “Ensenyament de Llengües”. Si os soy sincera, tenía pocas esperanzas con esta asignatura en sí y era muy escéptica porque nunca antes me había imaginado ejerciendo de profesora de lenguas extranjeras. Sin embargo, mi mentalidad ha dado un cambio de trescientos sesenta grados. No sé realmente a qué ha sido debido este cambio: puede que a la metodología de esta clase, a la materia impartida o al hecho de que me ha acercado al mundo de la enseñanza, el cual he tenido que trocear y analizar e intentar comprender el porqué, el cómo de las clases “magistrales” que recibí y valorar todas aquellas pequeñas diferencias que el sistema permitía introducir a mis profesores.
Si algo me ha permitido descubrir esta asignatura es el grado de implicación y las ganas que tenían de transmitir algunos profesores, así como la rutina y la desgana de otros. Es decir, algunos llegaron a la enseñanza por vocación y otros por “obligación”.
He descubierto que las lenguas establecen puentes de relación entre distintas culturas y que una lengua está llena de pequeños matices que la hacen única. Esos matices son tan simples como emplear un tono de voz u otro, colocar el acento en una u otra sílaba o cargar a la palabra de intencionalidad.
Además, a través del análisis de las clases que recibí como alumna, sé lo que no me gustaría repetir como docente. Al mismo tiempo, creo que mi visión como alumna me ha ayudado a reconocer las qué parte del lenguaje se valora más. Espero que el nivel de lenguas extranjeras de las nuevas generaciones de maestros sea mejor y que los alumnos se vean motivados para aprender.
¿Cuál sería el profesor de idiomas ideal? A mi manera de ver, una persona que dominase plenamente la lengua extranjera, que tuviera herramientas para captar en cada momento la atención de los alumnos y que supiera salirse de los patrones habituales (dejar de lado los cassettes, vídeos, ejercicios de rellenar huecos, etc.).
A fin de cuentas, cuando nacemos, aprendemos el idioma en el que nos hablan tan solo escuchando, y todos los papás utilizan las “monerías”, cancioncillas o repeticiones como una manera natural para dirigirse a su bebé, y todos los niños acaban hablando.
Por otro lado, a través de todos estos blogs he llegado a darme cuenta de que mediante la enseñanza de idiomas tradicional aprendemos un idioma de laboratorio. Con esto quiero decir que tiene un acento neutro, no hay ruidos de fondo, está extremadamente modulado…, lo que nos lleva aún grado de frustración considerable el día que decidimos viajar y poner en práctica nuestro idioma de academia.
Me consuela el constatar que también se produce al revés: personas no hispanohablantes que, cuando aterrizan lejos de Salamanca, se dan cuenta de que no hablan castellano.
El primer ejemplo es de Charlie Geer (@amerizano en Twitter), un profesor al que sus alumnos recriminan que no pronuncia correctamente en inglés y al mismo tiempo sufre de primera persona el castellano no académico.
El segundo ejemplo es del libro Las tesis de Nancy, el cual leí para realizar mi Treball de Recerca. Este libro es del autor Ramón José Sender y se publicó en 1962. En este libro se narra como Nancy, una estudiante norteamericana, viaja a España para realizar su tesis doctoral sobre las costumbres y culturas españolas. La cuestión es que llega a Andalucía, y aunque hable castellano y tiene un buen nivel, tiene algunos problemas con los giros y la pronunciación de esta región.
Entre todos los recuerdos que tengo del libro, el que más pronto me viene a la cabeza es cuando le están explicando a Nancy que a los toreros se les viste con un traje de luces. La pobre Nancy en ese momento no entiende nada, ve al torero vestido con un traje, pero no lleva ninguna luz pegada.

Dicho todo esto, es importante tener en cuenta que posiblemente sepa la teoría, pero me falta la práctica. La experiencia es un grado, y con los años los profesores van perfeccionando su manera de hacer.
