8. La enseñanza y el aprendizaje on-line
¡Lingüistas ya llegamos al final de curso escolar! Pero antes de desconectar por completo de la universidad, vengo a hablaros de la enseñanza y el aprendizaje de lenguas on-line. Si por algo se caracteriza este siglo es por el boom tecnológico que hemos sufrido, estamos conectados 24 horas a dispositivos electrónicos y nuestro estilo de vida ha cambiado radicalmente.
Al entrar en una clase, es muy típico ver ordenadores en vez de gente con libretas para tomar apuntes. Hoy en día nos hemos convertido en usuarios de la red y uno de los usos más extensos es el aprendizaje de lenguas en línea.
Para empezar a relataros mi experiencia, debo decir que nunca he aprendido ninguna lengua a través de cursos online. Bueno, mentira, sí que utilicé una vez un curso on-line gratuito para aprender chino, pero estaba tan mal organizado y yo tenía tan poca autodeterminación que lo dejé abandonado en menos de un mes. Este curso on-line estaba muy centrado en gramática y ejercicios de rellenar huecos en blanco, pero a mí me interesaba mucho más aprender a comunicarme. Además está el hecho de tener que interactuar con una pantalla y no tener profesor físico al que ver cara a cara y preguntar las dudas. Lo único que tenía era un “pseudo” profesor, un avatar con el que hablaba a través de un chat si tenía cualquier duda. Ya os podéis imaginar la de veces que hablé con mi profesor… no me gustaba para nada tener que recurrir a él y tenía la teoría de que detrás ese chat había un robot que estaba programado con una lista de respuestas predeterminadas según la pregunta formulada.
Por otro lado, han surgido los Entornos Virtuales de Aprendizaje (o EVA), un espacio educativo en la web que posibilita la interacción didáctica de manera que el profesor pone a disposición del alumno un repositorio de documentos para tener recursos con los que pueda conversar, leer documentos, realizar ejercicios, formular preguntas al docente, trabajar en equipo, etc. Todo ello de forma simulada sin que medie una interacción física entre docentes y alumnos. Cuando hablamos de los EVA, el ejemplo más típico es el de la plataforma Moodle, que empecé a utilizar en el instituto. La verdad que en este caso el Moodle era como algo de refuerzo ya que utilizábamos libros de papel y todas las prácticas/trabajos que teníamos que entregar los imprimíamos. Creo que esto era así porque los profes tampoco tenían mucha idea de cómo hacer funcionar las tecnologías (eran de esos que para ir a Google, buscaban “Google” en el mismo buscador de Google).


--> Adjunto captura de pantalla a modo de ejemplo. Como podéis observar, hay profesores que tienen Moodle y otros que no.
Sin embargo, cuando llegué a la universidad utilizaban un tipo de Moodle distinto, el Aula Global. Aquí encontré que se utiliza más estrictamente y es una herramienta indispensable que los profesores saben hacer funcionar perfectamente. Al principio me encontraba más perdida que un pulpo en un garaje porque como aquí no tenemos libros físicos, los profesores utilizan el Aula Global para absolutamente todo: colgar teoría, tareas, poner notas, etc. Estaba tan abrumada por la cantidad de cosas que veía colgadas, que me saltaba muchos deberes porque no me había enterado de que el profe nos había pedido hacer tal cosa. Por este motivo me gustaría destacar el hecho de que con el Aula Global hay que encontrar un equilibrio y organizarlo todo bien. Muchas asignaturas tienen todos los recursos en el Aula Global sin ton ni son y cuesta mucho ir al día si no sabes ni por dónde empezar.
Ahora bien, si creéis que solo se puede aprender nuevos idiomas en clases formales o a través de cursos online, esto no es cierto. Las redes sociales también constituyen una parte fundamental para poder mejorar nuestro conocimiento de las lenguas. Tengo Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest, Tumblr, por supuesto WhatsApp e incluso tenía Fotolog. Todo esto mencionado anteriormente es mi Entorno Personal de Aprendizaje (EPA). Este entorno personal constituye las herramientas que utilizamos para aprender lenguas en nuestro ámbito personal y abarca, como ya he dicho, YouTube, redes sociales, blogs, páginas webs, libros, etc. No estoy pendiente las 24 horas del día de estas redes sociales, pero me aportan muchas ventajas como el hecho de poder interactuar y mantener el contacto con personas que viven lejos de mí. Por ejemplo, puedo hablar con amigos que hice en el intercambio a Portland y que son de Japón, Dubai, Corea, Chile, etc. y así como la familia que me acogió. Con ellos practico inglés y es una buena manera de reciclar el idioma.
También sigo en Twitter a cuentas de idiomas, no para aprender un idioma en sí, sino para estar al tanto de curiosidades y cosas puntuales que en un entorno formal nunca se me enseñaría. Por ejemplo sigo a una cuenta de japonés, @japonesaldia. Os adjunto unos tweets que me parecieron de lo más interesante.
Y si hay una cuenta con la que me he reído hasta la saciedad además de aprender esta es la que tiene abierta Charlie Geer (@amerizano).


Otras cosas que hago para aprender on-line una lengua (además de chatear con amigos y seguir cuentas de Twitter) es ver vídeos en YouTube y también escuchar podcasts de programas de radio del extranjero.
This American Life es un programa de radio semanal que existe desde 1995. Aquí, escogen diferentes temas para hablar e invitan a personas para que cuenten su experiencia personal. Son muy conocidos en Estados Unidos. Tienen alrededor de 2 millones de oyentes y otros 2,5 millones se descargan los podcasts disponibles en su página web.
Esta radio la descubrí en Alemania, ya que también retransmiten ahí. Me pareció interesante y como aquí en España no está disponible, encontré esta alternativa.
Scientific American es una revista muy famosa en Estados Unidos. Mis raíces científicas todavía perduran pese a estar estudiando lenguas. En esta página web se ofrecen podcasts en una sección llamada 60-second science. Son grabaciones muy cortitas que ofrecen en apenas 1 minuto explicaciones y comentarios sobre temas relacionados con la actualidad.
Al tratarse de temas científicos, el vocabulario es específico, pero hablan tan claro y pronuncian tan bien, que es muy fácil seguir el ritmo.
Otra cosa que me gusta hacer es buscar en internet películas que ya he visto en español y entonces verlas en inglés o alemán con subtítulos. Puede que penséis que esto es una tontería, pero a mí me sirve para concentrarme más en los diálogos (dado que la historia ya me la sé). Además, me encanta cocinar dulces y hacer manualidades (los conocidos DIY) y la mayoría de páginas webs que consulto son en inglés, así que indirectamente también aprendo cosas nuevas y más especializadas.
Laura in the Kitchen
Esta es mi cuenta preferida de YouTube en cuanto a cocina se refiere. Se llama "Laura in the Kitchen" y la chica es originariamente es de Italia, así que me va perfecto ver sus vídeos porque así también practico otros acentos distintos.
Los libros también forman parte de mi entorno personal de aprendizaje. Cada vez que voy de viaje me gusta comprarme un libro nuevo en inglés o alemán (en papel, soy muy tradicional para este aspecto). De esta manera, aprendo/mejoro mi nivel de lenguas en un contexto informal e inconscientemente.
Por otro lado se encuentra mi EPA enfocado al ámbito educativo. En esta rama se encuentran recursos como los diccionarios en línea (WordReference, Cambridge Dictionary o Leo Wörterbuch), páginas web para aprender idiomas…
Con esto explicado, me gustaría destacar que mi EPA no es una lista fija de recursos que utilizo, la voy actualizando cada poco tiempo ya que hay recursos que encuentro que me gustan más y otros los “elimino” ya que les dejo de ver la utilidad.
Como conclusión, el aprendizaje en línea es algo que últimamente está en auge, pero considero que hace falta mucha autodeterminación y motivación para comprometerse a seguir con el curso. Por otro lado, no creo que este aprendizaje deba excluir al que se lleva a cabo en un contexto formal en clases, más bien lo veo como algo extra, un soporte para ir más allá del conocimiento que ya poseemos. La información que podemos encontrar en las redes es infinita, y como es sabido por todos hay tal saturación de información que muchos acaban sufriendo lo que es denominado como infoxicación. Es por eso por lo que necesitamos el contacto cara a cara, físico, para tener una guía en nuestro aprendizaje y no irnos por las ramas.




