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1. Yo y mis lenguas, mis lenguas y yo

Antes de nacer yo, mis padres tenían una clara idea de cómo me iban a criar: mi madre me hablaría castellano, mi padre me hablaría alemán, en la escuela me enseñarían catalán, y más adelante empezaría con el inglés y alguna otra lengua.

A los pocos días de estar en casa, este mundo ideal se vino abajo. Comprobaron que en el día a día era difícil ya que mi madre pasaba muchísimas más horas conmigo que mi padre, así que la proporción de castellano y alemán que recibía como input era muy dispar.

Mi padre por la noche me daba de cenar, me ponía a Sandmann para que me dijera “Gute Nacht” y su canción se convirtió en la tonadilla que indicaba que me tenía que ir a dormir.

Finalmente, el castellano se convirtió en mi lengua materna y L1. Más tarde, a los 2 años, cuando empecé en la guardería ya me puse en contacto con el catalán y lo desarrollé como L2. En casa convivían con naturalidad ambas lenguas porque en las reuniones familiares mis primas hablaban catalán, mis tíos el castellano, y la casa se convertía en un mix. Pero me gustaría deciros que el castellano de casa tiene algunas particularidades ya que mi padre ha vivido en varios países, y habla varios idiomas. Tiene un castellano “especial”, ya que desliza palabras en vasco, palabras en portugués, etc. Para mí un tobogán siempre ha sido una txirristra, porque así es cómo la llama mi padre. Y la piña siempre se nombra como abacaxi

Pues… ¡allá vamos con el primer post! A continuación, intentaré que os pongáis en situación de cómo me inicié, en qué momento estoy y cómo me veo en el futuro en mi relación con las lenguas.

PASADO

Mi familia está formada por mi madre, nacida en Barcelona, y mi padre de Düsseldorf – Alemania. “Jo, ¡qué suerte!”, pensaréis algunos, “puede hablar catalán, castellano, alemán y vete tú a saber que otros idiomas”. Pues bien, esto no es del todo cierto.

Antes de nacer yo, mis padres tenían una clara idea de cómo me iban a criar: mi madre me hablaría castellano, mi padre me hablaría alemán, en la escuela me enseñarían catalán, y más adelante empezaría con el inglés y alguna otra lengua.

A los pocos días de estar en casa, este mundo ideal se vino abajo. Comprobaron que en el día a día era difícil ya que mi madre pasaba muchísimas más horas conmigo que mi padre, así que la proporción de castellano y alemán que recibía como input era muy dispar.

Mi padre por la noche me daba de cenar, me ponía a Sandmann para que me dijera “Gute Nacht” y su canción se convirtió en la tonadilla que indicaba que me tenía que ir a dormir.

Finalmente, el castellano se convirtió en mi lengua materna y L1. Más tarde, a los 2 años, cuando empecé en la guardería ya me puse en contacto con el catalán y lo desarrollé como L2. En casa convivían con naturalidad ambas lenguas porque en las reuniones familiares mis primas hablaban catalán, mis tíos el castellano, y la casa se convertía en un mix. Pero me gustaría deciros que el castellano de casa tiene algunas particularidades ya que mi padre ha vivido en varios países, y habla varios idiomas. Tiene un castellano “especial”, ya que desliza palabras en vasco, palabras en portugués, etc. Para mí un tobogán siempre ha sido una txirristra, porque así es cómo la llama mi padre. Y la piña siempre se nombra como abacaxi…

En el listado anterior faltaría incluir cómo me dirigía a mis padres cuando lo que quería es que me prestaran atención, daba igual quien fuera y los llamaba diciendo “mapa” o “pama”.

Desde muy pequeña comprendí la utilidad del lenguaje para comunicar y aprendí a utilizarlo para que la gente me prestara atención. Una sílaba “oa”, hacía que enseguida la atención se dirigiera a mí y se deshicieran en decirme monerías.

El alemán al final se ha quedado como lengua extranjera, ya que lo he empezado a estudiar de mayor (juntamente con el inglés,  aunque el nivel de dominio que tengo sobre estas lenguas es considerable).

PRESENTE

Actualmente, en cuanto a nivel de idiomas se refiere, tengo un C1 de inglés y estoy estudiando para presentarme al Proficiency. En alemán, no me atrevo a decir qué nivel debo tener… supongo que mi situación es un tanto “especial”, ya que no lo domino al completo, pero lo puedo entender bastante bien.

En castellano y en catalán tengo nivel nativo —aunque no tenga acreditación—. Estos son los idiomas que más utilizo, aunque el catalán se limita al ámbito laboral, y de amigos de Instituto y Universidad; y el castellano lo utilizo en el ámbito familiar y con amigos de la infancia.

FUTURO

¿Qué deparará el futuro? ¿En qué lugar del mundo acabaré? De momento, mis planes son acabar la carrera, seguir perfeccionando inglés y mejorar mi alemán. Si tuviese una mente prodigiosa, me gustaría empezar a estudiar chino o japonés: hace unos años el inglés era el idioma del mundo, pero percibo que estos países empiezan a tomar importancia. Además, podría aprender un sistema de escritura distinto al que ahora utilizo.

© 2023 por María Dönges. Creado con Wix.com

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